Segunda estrella, a la derecha…

———- Mensaje reenviado ———-

De: Sureño

Fecha: 21 de julio de 2016

Asunto: Julio

Para: Segunda estrella, a la derecha

 

21(1)

El otro día fui a buscar el mar. Llegué a estar cerca, pero nunca he sido de los que se acercan completamente. Podía olerlo, lo oía rugir con suavidad recordándome que la vida sigue y ha seguido, pero pocas veces antes había sentido tan poca necesidad de tocarlo y de sumergirme en él. El mar son mis miedos, y hace justamente un año una de sus olas me alcanzó de lleno y se llevó una vida por delante. La tuya.

Al lado del mar volví a sentir el viento que tanto he echado de menos desde Septiembre. Volví a ver las gaviotas volar. Hace un año perdí la fe en su vuelo, y en el mío. El agua había conseguido formar pequeños charcos entre las rocas. En ellos me reencontré con la esperanza que un día dejé atrás.

21(2)

Otro día fui a buscar ilusión a un parque desierto en medio de la nada. Juro que podía ver niños corriendo y dando vueltas sin otra preocupación que la de llegar lo más alto posible. Yo era uno de esos niños, cuando aún podía verte. Y crecí y crecí, y cuanto más me acercaba a lo alto, más lejos me sentía de alcanzar la cima.

El parque es uno de esos sitios con los que pocos sueñan, y en los que muchos volaron por primera vez. El parque es sentir el viento azotándome la cara, es mirar hacia arriba y no necesitar llegar a lo más alto, sino simplemente desear que tú ya estés allí. Es recordar momentos y andenes con una memoria más que borrosa, porque ha sido un año duro. Ha sido un año en el que he tenido mucha suerte, pero en el que me he sentido muy poco afortunado.

En el parque hay rincones olvidados y un epicentro de gritos y lamentos en el que todos centran su atención. O casi todos. Pero hay esquinas que día tras día se ven más y más abandonadas por las risas y el jolgorio. Las esquinas son un mundo alejado de los sueños que todos necesitamos de vez en cuando. Un año después, sigo teniendo miedo a encontrarte en alguno de mis sueños, pero siempre me quedan las esquinas de los parques para recordar.

21(3)

Ayer volví al mar. Esta vez, llegué a contemplarlo desde la distancia. Las luces de Septiembre se pierden cada vez más entre las finas líneas que forman el horizonte. De vez en cuando, algún velero parece aventurarse a atravesar territorios tan inciertos e impropios. Es como si cada uno de esos veleros llevase consigo uno de mis sueños perdidos, de esos que sólo tienes una vez en la vida. Ayer volví al mar, y el olor empezaba a ser dulce entre tanta sal. Hay heridas que empiezan a cicatrizar. Otras, no tanto.

El mar es norte y sur. Es mirar hacia delante y creer, y es mirar hacia atrás y no olvidar. Tú también fuiste norte y sur, pero te perdí. Te perdimos. Una parte de mí se quedó contigo allá en el sur, y hoy es uno de esos días en los que reúno la valentía necesaria para volver a esa parte de mí. Pasé todo un invierno gritando de rabia a un papel que no me daba respuestas, le escribí al cielo, al universo y a las estrellas. Te escribí a ti, pero mi corazón aún sangraba demasiado por la inmensa herida que Julio había abierto.

El invierno fue una lucha sin sentido, primavera fue levantarme de entre los escombros del pasado apoyado por esas personas que no han sido otra cosa sino la suerte que momentáneamente había olvidado. Hoy no es el día, pero esto es, en parte, por vosotros. Ahora ha llegado el verano, y el mar parece más calmado frente a mí.

Te escribo por si un día no me encuentras. Para que sepas que en el fondo siempre seguiré siendo ese niño que correteaba por parques y playas, ese al que viste crecer. Que por muchos andenes que visite y muchos trenes que coja, nunca tendré grandes secretos para ti. Te escribo mirando hacia lo más alto, sabiendo que en algún momento nuestras miradas llegan a cruzarse. Te escribo desde mares y parques. Le he escrito a la estrella que siempre encontraré entre tanta oscuridad.

Esto va por ti. Lights will guide you home.

Gracias

29 de junio de 2017

Queridos compañeros, profesores, familiares, amigos…hemos llegado. Hace ya un tiempo emprendimos juntos una aventura con una meta clara, pero sin rumbo fijo. Hace ya un tiempo, compañeros, decidimos adueñarnos de nuestro destino.

¿Sabéis? Es curioso, porque creo que muchos de nosotros no dudaríamos en definir el BI, de manera cómica, como un no vivir. Pero no me negaréis que hemos vivido. Probablemente más que nunca. El BI ha sido vivir. Ser nosotros.

Hay una frase que una vez leí en un libro y que se me quedó grabada a fuego en la memoria. “Son nuestras decisiones las que nos definen”. Y es que el BI, más que aportarnos conocimientos, nos ha dado lecciones. La diferencia es que el conocimiento es relativo, variable, confuso…. Una lección sirve para toda la vida. En definitiva, el BI nos ha enseñado a decidir. O dicho de otro modo, nos ha ayudado a entender quiénes somos.

Ciertamente hay coincidencias que son únicas e irrepetibles. Como todos nosotros. El libro del que os he hablado antes es uno de Harry Potter. Es un libro que habla de magia. Y os confieso que eso habéis sido vosotros para mí durante estos dos años. Magia. Gracias a ese libro se me quedó grabada en la memoria una frase tan cierta. Ahora, gracias a vosotros, siento que se me queda grabada en el alma.

Me gustaría pediros, por un instante, que os miréis entre vosotros. Que penséis en estos dos años. Y que seáis conscientes de dónde estamos. Hemos llegado. Y creo estar en lo cierto al decir que a todos nos embarga cierta nostalgia. Y hay quien no lo entenderá, después de tanto sufrimiento. Pero en realidad es sencillo. Como me dijeron una vez, lo que de verdad importa no es la meta, sino el camino que has recorrido para llegar a ella. Porque somos momentos. Ilusiones. Vida.

Todo camino está iluminado por luces que nos guían, y lo cierto es que no hemos sido las únicas estrellas en este universo. Hemos tenido la suerte de estar acompañados en este viaje, y si algo admiro de vosotros por encima de todo, es que sois brújulas en un mundo sin puntos cardinales. Sé que a veces hemos conseguido que vuestras agujas pierdan el control, pero me consta que si algo os ha gustado de nosotros es nuestra forma de ser distintos. Pensar en vosotros hace que muchas palabras desfilen por mi cabeza en tropel, pero a la hora de la verdad me doy cuenta de que tras dos años, habéis conseguido dejarme sin palabras. Y siendo sincero, no suele pasarme. Gracias por todo lo que habéis hecho, y gracias por quienes nos habéis hecho ser. Gracias, profesores.

No puedo olvidarme de nuestros familiares. Quizá ellos sean las únicas luces de las que hemos tenido el privilegio de poder pulsar el interruptor cada vez que necesitábamos un rayo de esperanza, donde fuera y cuando fuese. Y seguramente seáis los mejores testigos de cómo estos dos años nos han moldeado. Algunos incluso pensaréis que vuestros hijos han madurado.

Queridos compañeros, profesores, familiares, amigos…. La última vez que pisé tierra firme fue con vosotros. Y con vosotros vuelvo a hacerlo. Hemos llegado. La vida no espera a nadie, y el camino sigue. Es hora de la despedida. Sentíos orgullosos. Somos historia. A aquellos que decidan seguir nuestros pasos, no creo que haya mucho que yo pueda decirles. Precisamente lo mejor de todo esto es descubrir, porque contarlo es imposible. Pero os diré algo. Disfrutad. Disfrutad siendo quienes queréis ser, y hagáis lo que hagáis, creed en la mejor versión de vosotros mismos. Creed en seguir luchando, y no en luchar creyendo.

Y ahora sí. Los vientos cambian, y cada uno de nosotros está a punto de tomar su propio camino en esta vida. De buscar su propio rumbo. Os deseo a todos que un día lo encontréis. Habéis superado mis expectativas, habéis roto mis esquemas, pero sobre todo me habéis demostrado que la vida puede ser maravillosa. Gracias por vuestra suerte, y por ser parte de la mía. Sólo me queda deciros que seáis vida, y que seáis sueños. Puede que en alguno de ellos volvamos a vernos. Os deseo lo mejor. Seguid siendo suerte.

Muchas gracias a todos.

Diario de guerra

19

Septiembre 2015

Llegué dudando de lo que realmente sabía hacer. Y con razón. Fuiste mi mejor prueba de que somos incapaces de ser quienes no somos, por más que queramos. Día a día demuestras lo que vales siendo quien eres, y si he cambiado en estos dos años, lo hice porque me enseñaste a combatir a los dragones. Hemos compartido infinidad de batallas, y lo seguiremos haciendo en cualquier norte que la vida nos depare. Nunca lo olvides, aquí hay dragones.

Octubre 2015

El futuro se convirtió en presente, y terminó alejando uno de nuestros caminos más comunes. Pero somos lo que somos por caminos que otros no entienden porque se salen de lo común. Y en esos caminos hemos seguido siendo nosotros, contra viento y marea. Las llamaradas de los dragones han marcado nuestro otoño, y tú has demostrado, una vez más, que eres fuerte. No eliges quemarte, pero sí mantener a los dragones a raya. Eres grande, y vamos a seguir compartiendo caminos por los que sigas siéndolo. No tengas prisa en desenvainar espadas y alzar escudos; somos el viento que provoca los mayores oleajes. Somos tiempo.

Noviembre 2015

Esta es otra historia. Hace un tiempo, decidí romper esquemas y desechar brújulas con emblemas en los que nunca sabré si creía. Llamé a esos dragones que son mis verdaderos maestros, y juntos partimos en busca de nuevos desiertos y horizontes. He presenciado tormentas inimaginables, huracanes que gritaban con furia y oleajes que tiñeron todo de otro color. Y he luchado con y contra ellos. Pero no lo hice solo. Nunca estuve solo. Han sido dos años en los que he contado con armas muy valiosas en batallas interminables, pero sobre todo he visto cómo juntos nos levantábamos para seguir luchando. Quizá no hayan sido nuestros dos mejores años, pero esta es otra historia. Es nuestra historia. Y esto sólo ha sido el capítulo inicial.

Diciembre 2015

Hay destinos que se nos escapan. Nortes que no se hicieron para nosotros. Pero obcecarse es parte de nuestra naturaleza, y nuestro orgullo nos tapa los ojos con demasiada frecuencia. El castigo de esta vida suelen ser dragones que arrasan sin piedad, y que destrozan con más saña lo que más nos gusta. Tú me demostraste que nunca terminamos de ser dueños de todo lo que pasa por nuestra cabeza, y que tampoco es bueno dejarlo todo al azar. No todos los vientos traen aromas de primavera.

Enero 2016

Todos necesitamos algo que escape a nuestro entendimiento, y yo te encontré a ti. Enero consiguió juntarnos, y me hizo descubrir un paraíso oculto detrás de aquello a lo que le damos tanta importancia. Contigo he sobrevivido en desiertos asfixiantes y he escalado acantilados que me superaban. Por ti terminé creyendo en las auroras, y por los dos soy capaz de creer en lo imposible. Sabes tan bien como yo que este mundo no se hizo para entender, sino para luchar. Quiero seguir luchando a tu lado. Seguir contemplando amaneceres.

Febrero 2016

Hemos luchado en mil batallas y perdido la mayoría de ellas, pero lo que realmente importa es que somos luchadores. Los dragones nos juntaron, y mucho tiempo después siguen insistentes nuestra estela. Suya es la herida que ambos llevamos en todos sitios, y a la vez en ninguna parte. Ni siquiera nuestras nuevas auroras han sido capaces de separar nuestros caminos. Tampoco íbamos a dejar que lo hicieran. Por lo imposible, por ser idénticos en ser distintos, por los dientes de dragón y por la vida. Por nosotros.

Marzo 2016

Lo peor de los otoños es el miedo al mañana. Lo mejor de las primaveras, recordar momentos. Pero somos humo empujado por el más fuerte de todos los vientos, y las estaciones pasan sin dar respiro al alma. La primavera que ojalá nunca olvide te ha tenido de protagonista, y tu mayor grandeza es que sigues trayéndome sus aromas incluso en el más oscuro de mis inviernos. Para mí siempre serás presente, y el pasado el mejor de nuestros espejos. Por tanto, y por lo que nos quede.

Abril 2016

Creo en legados en forma de recuerdos y lecciones, y creo en una vida que es experta en dar una de cal y otra de arena. Creo en los momentos y en las personas. Hay impulsos que nunca cogemos solos, y empujones sin los que nunca estaríamos cerca de ser viento. Somos recuerdos de primavera, sueños de verano y dunas de otoño. Somos miedo al invierno, y terror a los dragones. Somos tiempo. Creo en ti, porque más allá de ser tiempo, has sido parte del mío. Y si he llegado hasta aquí, si he conseguido creer en mí, es en parte porque crees en mí. Si algún día mis sueños llegan a ser tinta en manuscritos, estarán dedicados al tiempo y a los impulsos. A ti.

Mayo 2016

Quizá hoy haya saboreado, con demasiada amargura, la resignación. Puede que, cegado por la magia de las auroras, cometiese el error de creer en fuegos eternos. Pero parece que los para siempre nunca tienen un mañana, y que para ti solamente fui la llama que necesitabas en ese momento para seguir tu camino hacia un norte que no entiende de sentimientos, sino de intereses. Hace un tiempo enterré nuestras cenizas. Quizá, después de todo, esa fuese la voluntad del fuego.

Junio 2016

Mi infancia son recuerdos de un patio de sueños. Mi adolescencia, no entender lo que todos parecen dar por sentado. Mi siguiente paso, un mundo detrás de las cortinas del norte. Vivir es dar pasos, y saber equivocarse. Porque nadie sabe cómo no equivocarse. Contigo he aprendido a vivir, a creer y a soñar. Contigo aprendí a ilusionarme con las auroras, y por ti ahora soy capaz de ver luces en medio de tanta oscuridad. Por ti aprendo cada día a caer y levantarme, y gracias a ti creo en la fuerza de luchar. Porque sigamos siendo más de magia que de trucos. Por nosotros.

Julio 2016

Han apuñalado mi alma, y los dragones han roto las cadenas más seguras. Hoy mi mundo es sombra, y mi reflejo, pura oscuridad. Hoy el norte ha muerto.

Agosto 2016

Dicen que la vida no se detiene por nada ni por nadie. Dicen que el pasado es un regalo de la vida, y el futuro una oportunidad. Y que sólo en el presente decidimos quiénes somos. Dicen que siempre habrá nortes. Pero lo mejor que tengo es soñar con un pasado distinto, y creer en un futuro mejor. Y te tengo a ti, que eres viento del sur. Contigo llegan aromas de primavera, y los otoños parecen más lejanos y apacibles. Contigo hay nortes que huelen como la luna, y contigo mi sur es melodía para el alma. Contigo seguiré creyendo en las auroras.

Septiembre 2016

Quizá haya nortes opcionales en el juego de la vida. Puede que seas sólo un sueño en medio de peligrosas llamaradas. Quizá nuestros caminos nunca hayan ido alineados, y quizá Septiembre fuera sólo un cruce. Pero lo cierto es que nunca he dejado de creer en nosotros, y sigo esperando al día en que por fin seamos viento que abra nuevos senderos. Sigo pensando que juntos podemos superar dunas y tropiezos. Quizá seas solo un sueño, pero por ti he seguido creyendo en los imposibles. Quizá no seas primavera, pero por otoños e inviernos soy quien soy. Quizá este verano esté llegando a su fin, pero por otoños e inviernos seguiré siendo quien soy. Por ti soy quien soy. Y para ti he intentado serlo.

Octubre 2016

Quizá sea cierto que cada otoño me recuerda con más fuerza que nunca que ya no estás, pero he conocido otoños y otoños, y tú fuiste fuerza donde otros cayeron rendidos. Por ti, mis otoños cada vez son más determinación y menos inseguridad. Por ti he empezado a mirar con fiereza a los inviernos que quieren arrasar con todo, y he empezado a creer en batallas que nunca podré ganar, pero hay nortes a los que nunca dejaré de mirar. Ahora soy el fuego que tú ayudaste a crear desde mis albores, y créeme si te digo que juntos seguiremos conquistando nortes y auroras.

Noviembre 2016

Siempre he creído en paraísos más allá de donde podemos ver, y pocas veces alguien ha conseguido distraer mucho tiempo mi mirada de cielos tan azules. Pero tú has sido mi pasado transformado en presente, y por ti entendí que la vida son recuerdos y momentos que nosotros construimos. Por enseñarme a crear mis propios sueños, y por recordarme que hay nortes que nunca desaparecerán. Por ser luz y ser camino.

Diciembre 2016

Sólo sé que este invierno ha sido demasiado frío. Que hay estrellas sin las que pierdo el rumbo, y que tu luz atrajo a demasiados dragones. Quizá tenga nortes perdidos, pero tú sigues siendo aroma del sur. Perderte fue una de mis peores caídas, y haberte tenido uno de mis mayores motivos para levantarme y seguir luchando. Seguir luchando por seguir teniéndote. Porque sigas brillando conmigo.

Enero 2017

Por espontaneidades infinitas y puras. Por primaveras que nunca dan paso a veranos. Por ser un reto constante en viajes y andenes, en victorias y derrotas, en sueños y baches. Por ser la sorpresa que siempre me recuerda que el mundo es un lugar desconocido, y por ser uno de los pocos sueños que escapan de la cárcel de mi alma. Por ser tú. Nunca dejes de serlo.

Febrero 2017

Muchas personas creen conocerme, pero pocas me conocen como tú. Has sido la luz que dio paso a mi primera primavera, y día a día eres viento en cada una de mis estaciones. Los recuerdos no hacen más que amontonarse y agolparse en luces y sombras, y contigo voy aprendiendo a guiarme entre ellos. Para que cuando leas esto, puedas imaginar cosas que nunca he dicho pero que en realidad pienso a diario. Porque sigamos hallando caminos juntos. Por el norte. Por el mañana.

Marzo 2017

Estos dos años se resumen en movimientos constantes de piezas que creía tener más aseguradas. En estos dos años he cruzado líneas de peones, he hecho frente a formaciones de alfiles y conquistado las torres más lejanas de este tablero en el que se ha convertido mi vida. Estos dos años han traído consigo batallas tardías y dragones que siempre veremos lejos. Pero por encima de todo, estos dos años han sacado de mí ese lado que casi nadie conocía, yo mismo incluido. Estos dos años me han hecho ser el viento que supera los recuerdos sepultados entre cenizas y escombros. Estos dos años me han hecho ser quien soy. Y si lo soy, en gran parte te lo debo a ti.

Abril 2017

Hay estrellas con luz propia, y luego están aquellas que simplemente nunca pueden dejar de brillar. 16 años con tu suerte, y con luz en mis valles más oscuros porque has querido. Hay comienzos que no elegimos, y finales que siempre alcanzaremos. Porque sabes a qué huele la luna. No lo olvides. Quizá sea el mejor consejo que pueda darte para estos dos años llenos de dragones y vientos cambiantes. Y para la vida.

Mayo 2017

Quizá uno de los meses más complejos. Siento que lo conozco de siempre, pero al mismo tiempo nunca he conocido nada igual. De entre todas las tormentas que he visto debilitar las alas de Abril, a veces surgen estrellas con muchas luces y pocas sombras. Puede que seas una de las auroras que más haya conseguido sorprenderme por su belleza, y quizá pocas veces me alegre tanto saber que iluminas un universo paralelo al mío. Por lo que eres para Abril, y por lo que eres para ti misma. Quién sabe, puede que algún día te deje alguna de mis espadas para combatir dragones. No intentes ser fuerte, sino seguir siendo quien eres. No será fácil, pero tampoco imposible.

Junio 2017

Sugiero que el planeta es una cárcel llena de sueños, nosotros astronautas maravillosamente divergentes pero vosotros, vosotros sois el mejor de mis sueños.

Root

Root

Él era un volcán de sueños y aspiraciones. Fue un mundo de ilusiones allá donde otros veíamos miedos. Ahora ese mundo es más real que nunca, y su alma no conoce límites. Él ha sido luchar donde otros ni se acercaban, y triunfar en nortes al alcance de muy pocos. Porque si algo es triunfar, es aprender a cometer errores. Aprender a perder. Sigue leyendo “Root”

Bolas de cristal

Quizá esto sea lo más puro que vais a conocer de mí. Esto no va por vosotros. Va por mí, y para mí. Y puede que para ti, y lo sabes. Aquí hay dragones.

Hola. He vuelto. No sé exactamente a dónde, pero esperaba que pudieses ayudarme con eso. Sólo sé que he vuelto. A tener rabia, a gritar de desesperación, a romper bolas de cristal, a ver sangrar la carne de dragón y, lo peor de todo, a las dudas. He vuelto a Julio y a Septiembre. He vuelto a ver morir el norte, y a estrellarme con personas y sueños.

Yo era bolas de cristal. Era una armadura forjándose entre rayos y truenos, llegué a ser mi propia tormenta. Pero ahora esas bolas de cristal están rotas, o han dejado de tener sentido encima de mi mesa. El norte volvió a ser humo, y yo he acabado cansado de ser viento. Empiezo a estar harto de que me miren con esperanza e ilusiones, cuando lo único que me han demostrado es que mis ilusiones mueren a la luz de sus ojos, y mis esperanzas no tienen cabida en esos delirios de grandeza que a menudo confunden con sueños.

Creo que hemos vuelto. Creo que llevo un año intentando alejarme de ti, y sólo ahora veo que nunca debí dejar de contar contigo. Creo que llevo un año envuelto en huracanes y oleajes, y tú llevas un año esperando pacientemente al lado de ese huracán. Como si mi mundo no tuviese principio ni final. Creo que me he pasado un año aferrado a falsos nortes por el miedo a volver, y a que no supieses decirme a dónde, ni de dónde. Creo, en resumen, que este año me han sobrado personas, y me han faltado emociones. He echado de menos a personas que nunca debieron irse, y al saber ser yo. Por el miedo a perder una vez más.

Hola. ¿Sabes una cosa? Me he cansado de creer y de esperar. He vuelto, y eso es lo que importa. Volvemos a ser quien nunca debimos dejar de ser. Volvemos al norte. A nuestro norte. Que se preparen los dragones.

Fuimos…y somos

11

Te fuiste con la primavera. Saberlo me borró de un suspiro la sonrisa que le tenía plantada a lo que creía que sería un día más. Te fuiste, y nunca he sido capaz de sonreír igual que antes. Seis años me llevó escribirte, y voy a necesitar muchos más para aceptar que decidieran por ti. Tu mayor legado fue enseñarme que no siempre podemos estar, pero siempre podemos ser. Nuestro mayor recuerdo, simular juntos lo que acabaría siendo mi vida en tableros de ajedrez. Fuimos brisa, pero ahora somos viento y huracanes.

Celebraba el cumpleaños de un hermano cuando te fuiste. Mi cabeza llevaba meses intentando prepararse para ese día, pero todo tiene un límite. Incluso lo evidente, a fuerza de serlo tanto, llega a convertirse en una ilusión. Te fuiste cuando más te necesitábamos, cuando te habías convertido en la viva imagen de la grandeza. Cuando seguías demostrando que luchar es lo más grande. Fuiste lo más grande, pero todo empieza y acaba. Yo lo entendía, pero no conseguía aceptarlo. Llevabas más de dos años viviendo una vida que no te correspondía. Y yo llevaba más de dos años creyendo en ti y recordando al dragón que había irrumpido en nuestras vidas. Sigues siendo una de mis luces en medio de tanta llamarada. Fuimos barcos a la deriva, pero ahora somos mareas y oleaje.

Te fuiste como la estrella que nunca quiere dejar de brillar. La vida nos golpeó con una dureza excesiva y te apartó de un mundo que siempre te ha pertenecido. Y en el que siempre seguirás estando. Te fuiste, y volvió el peor de mis dragones. El que nunca sabré controlar. El que a ti decidió abandonarte antes de tiempo. He seguido luchando cada vez con menos motivos, pero más poderosos. Por ti. Pasé meses intentando escribir en universos donde pudiese estar contigo, pero tardé en entender que el mayor universo lo llevo dentro de mí. Tardé en recordar lo que siempre supe, que nunca te fuiste del todo. Fuimos granos de arena, pero ahora somos dunas y desiertos, sueños y recuerdos.

Los demás os fuisteis porque quisisteis.

 

Lights will guide you home.