Capítulo 32: Epílogo

Si a lo acontecido este último año se le llama “Diario de Guerra”, desde luego que, por fin, ha llegado La tregua.   Sigue leyendo

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Segunda estrella, a la derecha…

———- Mensaje reenviado ———-

De: Sureño

Fecha: 21 de julio de 2016

Asunto: Julio

Para: Segunda estrella, a la derecha

 

21(1)

El otro día fui a buscar el mar. Llegué a estar cerca, pero nunca he sido de los que se acercan completamente. Podía olerlo, lo oía rugir con suavidad recordándome que la vida sigue y ha seguido, pero pocas veces antes había sentido tan poca necesidad de tocarlo y de sumergirme en él. El mar son mis miedos, y hace justamente un año una de sus olas me alcanzó de lleno y se llevó una vida por delante. La tuya.

Al lado del mar volví a sentir el viento que tanto he echado de menos desde Septiembre. Volví a ver las gaviotas volar. Hace un año perdí la fe en su vuelo, y en el mío. El agua había conseguido formar pequeños charcos entre las rocas. En ellos me reencontré con la esperanza que un día dejé atrás.

21(2)

Otro día fui a buscar ilusión a un parque desierto en medio de la nada. Juro que podía ver niños corriendo y dando vueltas sin otra preocupación que la de llegar lo más alto posible. Yo era uno de esos niños, cuando aún podía verte. Y crecí y crecí, y cuanto más me acercaba a lo alto, más lejos me sentía de alcanzar la cima.

El parque es uno de esos sitios con los que pocos sueñan, y en los que muchos volaron por primera vez. El parque es sentir el viento azotándome la cara, es mirar hacia arriba y no necesitar llegar a lo más alto, sino simplemente desear que tú ya estés allí. Es recordar momentos y andenes con una memoria más que borrosa, porque ha sido un año duro. Ha sido un año en el que he tenido mucha suerte, pero en el que me he sentido muy poco afortunado.

En el parque hay rincones olvidados y un epicentro de gritos y lamentos en el que todos centran su atención. O casi todos. Pero hay esquinas que día tras día se ven más y más abandonadas por las risas y el jolgorio. Las esquinas son un mundo alejado de los sueños que todos necesitamos de vez en cuando. Un año después, sigo teniendo miedo a encontrarte en alguno de mis sueños, pero siempre me quedan las esquinas de los parques para recordar.

21(3)

Ayer volví al mar. Esta vez, llegué a contemplarlo desde la distancia. Las luces de Septiembre se pierden cada vez más entre las finas líneas que forman el horizonte. De vez en cuando, algún velero parece aventurarse a atravesar territorios tan inciertos e impropios. Es como si cada uno de esos veleros llevase consigo uno de mis sueños perdidos, de esos que sólo tienes una vez en la vida. Ayer volví al mar, y el olor empezaba a ser dulce entre tanta sal. Hay heridas que empiezan a cicatrizar. Otras, no tanto.

El mar es norte y sur. Es mirar hacia delante y creer, y es mirar hacia atrás y no olvidar. Tú también fuiste norte y sur, pero te perdí. Te perdimos. Una parte de mí se quedó contigo allá en el sur, y hoy es uno de esos días en los que reúno la valentía necesaria para volver a esa parte de mí. Pasé todo un invierno gritando de rabia a un papel que no me daba respuestas, le escribí al cielo, al universo y a las estrellas. Te escribí a ti, pero mi corazón aún sangraba demasiado por la inmensa herida que Julio había abierto.

El invierno fue una lucha sin sentido, primavera fue levantarme de entre los escombros del pasado apoyado por esas personas que no han sido otra cosa sino la suerte que momentáneamente había olvidado. Hoy no es el día, pero esto es, en parte, por vosotros. Ahora ha llegado el verano, y el mar parece más calmado frente a mí.

Te escribo por si un día no me encuentras. Para que sepas que en el fondo siempre seguiré siendo ese niño que correteaba por parques y playas, ese al que viste crecer. Que por muchos andenes que visite y muchos trenes que coja, nunca tendré grandes secretos para ti. Te escribo mirando hacia lo más alto, sabiendo que en algún momento nuestras miradas llegan a cruzarse. Te escribo desde mares y parques. Le he escrito a la estrella que siempre encontraré entre tanta oscuridad.

Esto va por ti. Lights will guide you home.

Gracias

29 de junio de 2017

Queridos compañeros, profesores, familiares, amigos…hemos llegado. Hace ya un tiempo emprendimos juntos una aventura con una meta clara, pero sin rumbo fijo. Hace ya un tiempo, compañeros, decidimos adueñarnos de nuestro destino.

¿Sabéis? Es curioso, porque creo que muchos de nosotros no dudaríamos en definir el BI, de manera cómica, como un no vivir. Pero no me negaréis que hemos vivido. Probablemente más que nunca. El BI ha sido vivir. Ser nosotros.

Hay una frase que una vez leí en un libro y que se me quedó grabada a fuego en la memoria. “Son nuestras decisiones las que nos definen”. Y es que el BI, más que aportarnos conocimientos, nos ha dado lecciones. La diferencia es que el conocimiento es relativo, variable, confuso…. Una lección sirve para toda la vida. En definitiva, el BI nos ha enseñado a decidir. O dicho de otro modo, nos ha ayudado a entender quiénes somos.

Ciertamente hay coincidencias que son únicas e irrepetibles. Como todos nosotros. El libro del que os he hablado antes es uno de Harry Potter. Es un libro que habla de magia. Y os confieso que eso habéis sido vosotros para mí durante estos dos años. Magia. Gracias a ese libro se me quedó grabada en la memoria una frase tan cierta. Ahora, gracias a vosotros, siento que se me queda grabada en el alma.

Me gustaría pediros, por un instante, que os miréis entre vosotros. Que penséis en estos dos años. Y que seáis conscientes de dónde estamos. Hemos llegado. Y creo estar en lo cierto al decir que a todos nos embarga cierta nostalgia. Y hay quien no lo entenderá, después de tanto sufrimiento. Pero en realidad es sencillo. Como me dijeron una vez, lo que de verdad importa no es la meta, sino el camino que has recorrido para llegar a ella. Porque somos momentos. Ilusiones. Vida.

Todo camino está iluminado por luces que nos guían, y lo cierto es que no hemos sido las únicas estrellas en este universo. Hemos tenido la suerte de estar acompañados en este viaje, y si algo admiro de vosotros por encima de todo, es que sois brújulas en un mundo sin puntos cardinales. Sé que a veces hemos conseguido que vuestras agujas pierdan el control, pero me consta que si algo os ha gustado de nosotros es nuestra forma de ser distintos. Pensar en vosotros hace que muchas palabras desfilen por mi cabeza en tropel, pero a la hora de la verdad me doy cuenta de que tras dos años, habéis conseguido dejarme sin palabras. Y siendo sincero, no suele pasarme. Gracias por todo lo que habéis hecho, y gracias por quienes nos habéis hecho ser. Gracias, profesores.

No puedo olvidarme de nuestros familiares. Quizá ellos sean las únicas luces de las que hemos tenido el privilegio de poder pulsar el interruptor cada vez que necesitábamos un rayo de esperanza, donde fuera y cuando fuese. Y seguramente seáis los mejores testigos de cómo estos dos años nos han moldeado. Algunos incluso pensaréis que vuestros hijos han madurado.

Queridos compañeros, profesores, familiares, amigos…. La última vez que pisé tierra firme fue con vosotros. Y con vosotros vuelvo a hacerlo. Hemos llegado. La vida no espera a nadie, y el camino sigue. Es hora de la despedida. Sentíos orgullosos. Somos historia. A aquellos que decidan seguir nuestros pasos, no creo que haya mucho que yo pueda decirles. Precisamente lo mejor de todo esto es descubrir, porque contarlo es imposible. Pero os diré algo. Disfrutad. Disfrutad siendo quienes queréis ser, y hagáis lo que hagáis, creed en la mejor versión de vosotros mismos. Creed en seguir luchando, y no en luchar creyendo.

Y ahora sí. Los vientos cambian, y cada uno de nosotros está a punto de tomar su propio camino en esta vida. De buscar su propio rumbo. Os deseo a todos que un día lo encontréis. Habéis superado mis expectativas, habéis roto mis esquemas, pero sobre todo me habéis demostrado que la vida puede ser maravillosa. Gracias por vuestra suerte, y por ser parte de la mía. Sólo me queda deciros que seáis vida, y que seáis sueños. Puede que en alguno de ellos volvamos a vernos. Os deseo lo mejor. Seguid siendo suerte.

Muchas gracias a todos.