Por las dudas

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Todos necesitamos creer en algo o en alguien, pero ningún Dios enseña a morir. Es por eso que no sabemos vivir. No sabemos vivir cuando vemos cerca los finales.

Luchamos por creer en la incertidumbre, pero a veces nuestras cualidades se convierten en defectos. Es duro cuando la cabeza contradice al corazón. Es duro cuando no podemos creer a ciegas en lo que queremos, porque nunca hemos sido de los que cierran los ojos a la realidad. Y al final buscamos razones mirando hacia arriba, porque mirando hacia delante sólo vemos niebla.

Ninguna cabeza está preparada para entender que somos humo, y ningún corazón entrenado para afrontar que la vida es el viento que maneja todo a su antojo. Somos jugadores dentro de un mismo tablero, y tengo la suerte de poder acompañarte en muchas partidas. Pero este es un momento difícil, porque te ves rodeado de piezas y peligros. Sabes igual de bien que yo que la vida siempre deja un camino en el tablero. Lo malo es que a veces tenemos que dejar a alguien atrás. Y no elegimos. Nunca elegimos.

Conoces muy bien ese camino, porque me has visto atravesarlo. Y porque vienes de alguno de esos caminos.

Te toca esperar a que la vida reparta las cartas, y el único as que tienes en la manga es la esperanza. Fe en una vida que traiciona, pero es la única que sólo nos abandona una vez.

Admirado compañero, estimado amigo, querido hermano: no sé cuál es el camino. Por saber, no sé ni siquiera quién soy, ni quiénes somos. Sé que tenemos batallas que librar, que hay dragones que nunca nos esperamos y que la vida, como nosotros a veces, primero golpea y luego avisa.

Pero tenemos que luchar. Como sea. Hay veces en las que dejamos la cabeza a un lado y nos lanzamos hacia los dragones con la fuerza del sentir, con la ilusión de no saber y la certeza de tener algo por lo que luchar.

Todos necesitamos creer en algo o en alguien, pero primero ten la valentía de creer en ti mismo. Olvida las dudas y recuerda las alegrías. En esta vida, a veces, te ves obligado a dejar los escudos y a señalar culpables con espadas. A plantarles cara de la única forma que puedes. La clave de esta vida es recordar las alegrías, para poder olvidar con mayor facilidad la tristeza.

Admirado compañero: vas a ganar. Va a ganar. Vamos a ganar. Que sea la vida quien te diga que no, pero no dejes que ningún dragón piense por ti. No es fácil, pero nada de valor lo es.

Estimado amigo: no estás solo, que los dragones no te engañen.

Querido hermano: ánimo.

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