Siempre

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Fuiste alguien totalmente nuevo para mí, y al mismo tiempo, alguien muy familiar. Siempre fui alguien reservado, pero tú necesitaste muy poco tiempo para romper mi coraza. Nunca pensé que alguien tan distinto a mí fuese capaz de conseguirlo. Pero lo hiciste.

En ti encontré una persona muy diferente a la que esperaba; en cierto modo me enseñaste hasta qué punto el ser humano puede estar equivocado. O eso creí entonces. Descubrí en ti un mundo maravilloso. Maravilloso y real. Con sus defectos y problemas, que no hacían sino que te apreciase más. Fui adentrándome poco a poco en ese mundo, tu mundo, y sentí que empezaba a formar parte de él. Ya no estaba sorprendido, estaba impresionado. ¿Cómo podía esconderse algo tan admirable, tan infravalorado, detrás de una apariencia tan distinta? Dicen que las apariencias engañan, pero en tu caso parecía un muro que ocultaba quién eras verdaderamente.

Gracias a ti empecé a valorar más las imperfecciones. Eras alguien en quien podía confiar, con quien no siempre estaba cómodo, pero me enseñaste otra forma de ver la vida. Nunca sabré si fuiste la razón de que dejase de buscar la perfección, la persona que me ayudó a entender que la amistad no es la suerte de encontrar gente que sea como tú, sino la recompensa más valiosa a la capacidad de saber apreciar lo que te pueden aportar quienes son distintos a ti, porque al fin y al cabo todos somos únicos, para lo bueno y para lo malo.

Pero al final pasó. De repente empezamos a perder el contacto, aquello que nos mantenía unidos pareció desvanecerse. Pocas veces recordaré un mayo peor que el que vio cómo nos separábamos sin razón aparente. El tiempo pasó, y aunque de vez en cuando tuvimos nuestros momentos en los que recordé nuestra antigua amistad, aquello se quedó atrás.

A día de hoy siento que no te conozco, si bien es cierto que tampoco me conozco a mí mismo del todo. Pero veo en ti una persona distinta, y eso me duele. Me duele porque no consigo entender el porqué, y para colmo tú siempre me decías que no te pasaba nada, que todo seguía igual. Incluso llegaste a decirme que fui importante en tu vida, algo recíproco, y que eso no iba a cambiar.

Por tanto me duele. Y no sé qué posibilidad me resulta peor, que tú hayas decidido apartarme de ti por cualquier motivo, o que yo en mi batalla con mis dragones me haya olvidado de ti. Sabes que por ti daría todo, que te debo mucho y que siempre tendrás en mí un amigo. Pero pareces haberlo olvidado momentáneamente.

Siempre supe que tarde o temprano me tocaría enfrentarme a los dragones que la vida pondría en mi camino, y desde que entraste en mi vida te imaginé peleando a mi lado. Mi turno de luchar ha llegado, quizá antes de lo que yo esperaba, y siento un vacío allá donde antes veía a una persona preciosa, por dentro y por fuera.

Ojalá podamos reunirnos otra vez. Ojalá pronto estés luchando conmigo, y yo pueda estar listo para ser el escudero que una vez fui para ti. Ojalá pueda entender algún día por qué te fuiste. O por qué nos fuimos. Nunca olvidaré el día en que ambos entendimos lo que éramos el uno para el otro. Siempre recordaré cómo juntos nos sobrepusimos a las dificultades que íbamos encontrando en nuestros caminos. Espero que volvamos a hacerlo.

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